Qué es el “snacking de ejercicio”: la técnica de pocos minutos que puede aportar beneficios a la salud
Pequeñas dosis de actividad física distribuidas durante el día pueden ayudar a combatir el sedentarismo y mejorar la capacidad cardiorrespiratoria. Qué encontró la ciencia sobre esta tendencia.
No siempre es necesario disponer de una hora libre para incorporar movimiento a la rutina. Una estrategia que viene ganando terreno entre los investigadores propone algo mucho más sencillo: realizar pequeños períodos de ejercicio distribuidos a lo largo del día.
El concepto se conoce como “exercise snacks” o “snacking de ejercicio” y consiste en interrumpir períodos prolongados de inactividad con sesiones muy breves de movimiento. Subir escaleras, hacer sentadillas o caminar rápidamente durante algunos minutos son algunos ejemplos.
La propuesta puede resultar especialmente atractiva para quienes pasan muchas horas sentados o aseguran no encontrar tiempo para entrenar. Y aunque estas pequeñas dosis no necesariamente reemplazan un programa completo de actividad física, distintas investigaciones sugieren que pueden aportar beneficios, especialmente sobre la capacidad cardiorrespiratoria.
Qué es el “snacking de ejercicio”
No existe todavía una única definición utilizada en todos los estudios. Sin embargo, una revisión publicada en 2026 en el British Journal of Sports Medicine consideró como “exercise snacks” a sesiones estructuradas de ejercicio de hasta cinco minutos, realizadas al menos dos veces por día y tres o más días por semana.
La clave está en repartir el movimiento durante la jornada, en lugar de concentrarlo necesariamente en una sesión larga.
Algunos ejemplos sencillos pueden ser:
- Subir y bajar escaleras durante uno o dos minutos.
- Hacer sentadillas junto al escritorio.
- Caminar a un ritmo rápido durante unos minutos.
- Realizar ejercicios utilizando el propio peso corporal.
- Levantarse de la silla varias veces de manera consecutiva.
Incluso investigaciones anteriores estudiaron períodos de ejercicio vigoroso de un minuto o menos, realizados varias veces durante el día.
Qué beneficios puede tener hacer pequeñas dosis de ejercicio
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 analizó 11 ensayos clínicos aleatorizados con 414 participantes, principalmente adultos físicamente inactivos.
Los investigadores encontraron que estas pequeñas sesiones mejoraron la capacidad cardiorrespiratoria en adultos inactivos. En personas mayores también observaron una mejora en la resistencia muscular, aunque la certeza de la evidencia para este último resultado fue considerablemente menor.
Otro metaanálisis publicado en agosto de 2026, que reunió 21 estudios y 921 participantes, también encontró mejoras en indicadores de capacidad cardiorrespiratoria. Sin embargo, no detectó beneficios significativos sobre distintos parámetros de colesterol, y los resultados sobre composición corporal fueron menos claros.
Por eso, los especialistas todavía advierten que hacen falta más investigaciones para conocer sus efectos a largo plazo y determinar cuál es la cantidad, intensidad y frecuencia ideal.
Una alternativa para quienes pasan muchas horas sentados
Una de las ventajas del “snacking de ejercicio” es que no necesariamente requiere gimnasio, equipamiento ni disponer de un bloque prolongado de tiempo.
Una revisión de investigaciones sobre esta estrategia concluyó que estas breves dosis de actividad parecen ser factibles para adultos y personas mayores y podrían resultar especialmente interesantes para quienes encuentran difícil incorporar sesiones tradicionales de entrenamiento a su rutina.
Además, permiten cortar períodos prolongados en los que una persona permanece sentada: por ejemplo, levantarse del escritorio para subir escaleras o realizar algunos ejercicios antes de volver a trabajar.
¿Puede reemplazar al entrenamiento tradicional?
Por ahora, la evidencia invita a verlo principalmente como una herramienta para sumar movimiento y reducir el sedentarismo, y no como una excusa para abandonar otras formas de actividad física.
La ventaja está en su practicidad: unos pocos minutos pueden incorporarse mientras se trabaja, durante una pausa o en diferentes momentos de la rutina diaria.
Así, el “snacking de ejercicio” plantea una idea sencilla: cuando resulta difícil encontrar tiempo para entrenar, distribuir pequeñas dosis de movimiento durante el día también puede ser una forma de empezar a mantenerse activo.
No siempre es necesario disponer de una hora libre para incorporar movimiento a la rutina. Una estrategia que viene ganando terreno entre los investigadores propone algo mucho más sencillo: realizar pequeños períodos de ejercicio distribuidos a lo largo del día.
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