Cheese bread: la receta fácil de pancitos de queso que se prepara en pocos minutos

Dorados por fuera, tiernos por dentro y con mucho sabor a queso. Estos pancitos son ideales para acompañar el mate, sumar a una picada o resolver una merienda casera sin complicaciones.

Redacción

Por Redacción

Estos pancitos son ideales para acompañar el mate. Foto ilustrativa.

Estos pancitos son ideales para acompañar el mate. Foto ilustrativa.

Si hay una preparación que combina sencillez y sabor, es el cheese bread, unos pequeños pancitos de queso que se pueden hacer en casa con pocos ingredientes y sin necesidad de ser experto en cocina.

La receta se convirtió en una alternativa práctica para tener algo recién horneado en pocos minutos. Su principal atractivo está en la textura: una superficie ligeramente dorada y un interior suave, con el sabor del queso como protagonista.

Además, se pueden preparar en cantidad y conservar para tener a mano durante la semana.


Ingredientes


  • 200 g de fécula de mandioca
  • 100 g de queso rallado o semiduro
  • 1 huevo
  • 50 ml de leche
  • 40 ml de aceite
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de polvo de hornear

Paso a paso


  1. En un bowl colocar la fécula de mandioca, el queso rallado, la sal y el polvo de hornear.
  2. Agregar el huevo y el aceite y comenzar a integrar.
  3. Incorporar de a poco la leche hasta obtener una masa suave y fácil de manipular.
  4. Amasar durante unos minutos hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.
  5. Formar pequeñas bolitas del mismo tamaño y colocarlas sobre una placa para horno.
  6. Llevar a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 15 a 20 minutos, hasta que estén infladas y ligeramente doradas.
  7. Retirar y dejar reposar unos minutos antes de servir.

El secreto para que queden bien


La cantidad de leche puede variar según el tipo de fécula y el tamaño del huevo. Por eso conviene incorporarla de a poco, evitando que la masa quede demasiado líquida.

Para conseguir pancitos más sabrosos se puede combinar mozzarella con un queso de sabor más intenso, como pategrás, provolone o parmesano.

Lo ideal es comerlos tibios, cuando el queso todavía conserva una textura suave y aromática.


Una opción para cualquier momento del día


El cheese bread puede acompañar el mate de la tarde, formar parte de un desayuno diferente o convertirse en una opción rápida para una picada. También se puede preparar más pequeño para servir como bocadito en reuniones.

Una vez fríos, se pueden guardar en un recipiente hermético y recalentar unos minutos antes de comer.


Si hay una preparación que combina sencillez y sabor, es el cheese bread, unos pequeños pancitos de queso que se pueden hacer en casa con pocos ingredientes y sin necesidad de ser experto en cocina.

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