Ruta 237: el aeropuerto de Bariloche, a un paso de quedarse sin combustible, y 30 camioneros rebeldes que cruzaron pese al cierre
El camión que transportaba combustible para el aeropuerto de Bariloche quedó varado a la altura de Villa Traful este domingo. Esta tarde logró llegar a la terminal aérea.
Lucas Rodríguez recibió de la mejor manera la noticia de la apertura de la Ruta 237, a la altura del kilómetro 1606, a un kilómetro de Villa Llanquín, este jueves al mediodía. Conducía el camión que transportaba combustible para el aeropuerto internacional de Bariloche cuando, el último domingo, lo sorprendió un corte de ruta. La tarde anterior se había producido un accidente entre un camión que transportaba gas licuado de petróleo y un auto que derivó en un incendio y una fisura de gas.
Se enteró al llegar al lugar. Lucas quedó varado, junto a otros 60 camiones, en el ingreso a Villa Traful.
«Cargamos combustible para el aeropuerto de Bariloche en Luján de Cuyo en Mendoza, pero nunca pudimos llegar. El aeropuerto, por lo que supimos, ya estaba por quebrar. Tenían combustible hasta este jueves. Ya para mañana necesitaban sí o sí, pero no podíamos hacer nada», comentó Lucas que, este jueves, pasadas las 14.30 llegó a la terminal aérea de la ciudad cordillerana.
Explicó que el combustible para los aviones «se deja estacionar al menos 24 o 48 horas. No es como el de las estaciones de servicio que llegás, descargás y despachás en seguida. Acá se necesitan varias horas de reposo«.

No bien supo sobre la apertura de la ruta, la empresa de Puerto Madryn para la que trabaja avisó al aeropuerto de Bariloche para llevar tranquilidad. «Somos 18 camiones los que abastecemos a este aeropuerto. Traemos combustible día por medio. Sucede que la planta tiene capacidad para un millón de litros«, detalló.
El lunes pasado, les advirtieron a los camioneros que el corte de la ruta se mantendría por varios días más y se evaluó tomar por caminos alternativos. «Pensamos ir por la vieja ruta 40, hasta Alicurá, a fin de salir a la Ruta 23, pero un compañero quedó encajado. Un micro también tuvo inconvenientes. Así que desistimos», advirtió.
«Otra aternativa -acotó- era ir hasta Roca, rmbear hasta Los Menucos para tomar la 23. Pero estaba lloviendo en Comallo y se pone feo para los camiones. Así que decidimos esperar en Confluencia y, los días pasaban y pasaban«.
Muchos camioneros, lamentó, debieron regresar porque se les venció la mercadería. Los equipos de frío se quedaron sin gasoil.

Lucas aseguró que fueron «seis largos días«: «Cuando pasa un imprevisto como éste, uno trata de hacerlo llevadero pero los últimos días, ya se ponía difícil». En este sentido, contó que ayer, unos 30 camioneros, ofuscados, decidieron pasar por la Ruta 237 pese a la prohibición. «Esquivaron los conos y pasaron igual. Había solo dos policías: ¿qué iban a hacer? Supimos que llegaron a destino. Otros 30 decidimos esperar que abrieran la ruta», dijo.
Comentó que tenía algo de comida para estos días, pero un pescador de la zona solía acercarles truchas. El Sindicato de Camioneros también les acercó provisiones. «Nos acompañamos entre todos. Lo malo es que no teníamos baño ni ducha. Por suerte, los días ayudaron y nos pegábamos un baño en el río«, dijo.

Lucas Rodríguez recibió de la mejor manera la noticia de la apertura de la Ruta 237, a la altura del kilómetro 1606, a un kilómetro de Villa Llanquín, este jueves al mediodía. Conducía el camión que transportaba combustible para el aeropuerto internacional de Bariloche cuando, el último domingo, lo sorprendió un corte de ruta. La tarde anterior se había producido un accidente entre un camión que transportaba gas licuado de petróleo y un auto que derivó en un incendio y una fisura de gas.
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