Venezuela sin Nicolás Maduro: menos miedo, pero la crisis sigue intacta

A casi ocho meses de la caída de Nicolás Maduro, los venezolanos celebran el fin de una etapa marcada por la represión, pero enfrentan una economía todavía golpeada por la inflación, los bajos salarios y los apagones. La esperanza de un cambio convive con una realidad que sigue siendo difícil.

Redacción

Por Redacción

La presidenta interina Delcy Rodríguez. Foto: NA

La presidenta interina Delcy Rodríguez. Foto: NA

A casi ocho meses de la caída de Nicolás Maduro, la vida cotidiana en Venezuela transita entre el alivio por el fin de una etapa política y la persistencia de una crisis económica y social que sigue golpeando a millones. La captura del exmandatario despertó expectativas de cambio, pero para muchos venezolanos la realidad todavía está lejos de la recuperación esperada.

La vida en Venezuela sin Nicolás Maduro


Marbelis Daliz, de 54 años, y su esposo, Arlindo Da Silva, tienen una tienda de repostería en Caracas. Allí enfrentan una inflación desbordada y frecuentes cortes de electricidad, consecuencia del deterioro de los servicios públicos. Mientras prepara una pavlova para un cliente, Marbelis trabaja con la preocupación de que un apagón pueda arruinar su producción.

“Después del 3 de enero tuvimos una expectativa y una felicidad que decíamos: ya, Venezuela cambió”, recuerda. Pero, con el paso de los meses, esa ilusión se transformó en frustración. “Lamentablemente, la realidad nos aplastó”, afirma.

La economía continúa siendo el principal obstáculo. Venezuela atraviesa desde hace años una dolarización de facto provocada por la fuerte devaluación del bolívar. Aunque muchos esperaban una llegada masiva de capitales tras la caída de Maduro y la tutela estadounidense, la inflación anual medida en bolívares ronda el 575%. Los precios también aumentan en dólares y, aunque no existe todavía una cifra oficial para 2026, el año pasado la inflación en moneda estadounidense fue del 35%.

“A los venezolanos nos siguen matando los aumentos de precios”, sostiene Zaida Mujica, una activista social de 61 años. Para ella, Estados Unidos “se llevó al dictador y no a la dictadura”.

La presidenta interina Delcy Rodríguez impulsó reformas en hidrocarburos y minería para atraer inversiones extranjeras. La producción petrolera, de hecho, aumentó casi un 30% desde enero, según cifras oficiales. Sin embargo, la mejora no llegó todavía a los hogares. La canasta alimentaria superó los 700 dólares en julio, mientras el salario mínimo permanece en apenas 130 bolívares mensuales.

“Un cambio político era importantísimo, necesario, pero no es suficiente para generar estabilidad y crecimiento macroeconómicos”, advierte José Manuel Puente, académico del IESA. Sin una reducción de la inflación, sostiene, será difícil que exista bienestar.

Javier Chacón y su esposa, Delia, ambos costureros de 44 años, celebraron la caída de Maduro puertas adentro, por temor a la represión. Esperaban una transformación profunda, pero aseguran que todavía “estamos sobreviviendo”.

La situación se agravó además por los terremotos del 24 de junio, que dejaron más de 6.500 muertos y destruyeron cientos de edificios, especialmente en La Guaira.

Pese a todo, algunos venezolanos perciben un cambio político. Marbelis celebra haber perdido el miedo a expresarse públicamente después de años de persecución y silencio. “Yo no me atrevía ni a colocar un post sobre política en Instagram, ahora sí”, cuenta.

Pero para Jerry Ostos, un expreso político de 56 años, el temor continúa. Liberado en marzo tras pasar dos años preso por exhibir una pancarta contra Maduro, todavía debe presentarse ante los tribunales cada mes. El Gobierno asegura haber liberado a 1.046 presos políticos desde enero, mientras la ONG Foro Penal estima que casi 400 permanecen detenidos.

“El monstruo todavía está vivo”, resume Ostos. La caída de Maduro modificó el escenario político, pero para buena parte de los venezolanos el desafío más difícil recién comienza: convertir el alivio por el cambio en una mejora concreta de sus vidas.

Con información de AFP


A casi ocho meses de la caída de Nicolás Maduro, la vida cotidiana en Venezuela transita entre el alivio por el fin de una etapa política y la persistencia de una crisis económica y social que sigue golpeando a millones. La captura del exmandatario despertó expectativas de cambio, pero para muchos venezolanos la realidad todavía está lejos de la recuperación esperada.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios