En un complejo escrutinio, Trump advierte que podría ser el “Señor Veto”
El presidente de EE.UU. se enfrentaba ayer ante su mayor reto político en las legislativas, ya que arriesgaba perder la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, se mostró desafiante ante la oposición y no descartaba retener el Senado.
Trump advierte que podría ser el “Señor Veto”
Cuando Donald Trump irrumpió en la escena política norteamericana algunos analistas lo llamaron “Señor Ruido”. Su talento político siempre fue la disrupción, la capacidad de hacer ruido con algún tema para que todos hablen de él. No de sus argumentos, sino de su persona.
La política global tuvo que acostumbrarse a que no siempre hace lo que dice, pero conviene tener en cuenta lo que dice. Tras la elección de ayer, muchos se preguntan cuál será la reacción de Trump. Ya lo anticipó: dijo que si hay avance demócrata se transformará en el “Señor Veto”.
Trump inauguró una era de personalización extrema del liderazgo político. Ataca y favorece en términos personales; distribuye filias y fobias consigo mismo como metro patrón.
Como era de esperar, la campaña para estas elecciones estuvo centrada en él. Y en él se concentra la responsabilidad de los resultados: según los sondeos, una derrota casi segura en la Cámara Baja y un cambio desfavorable en el Senado.
(Si ganan los demócratas) Supongo que me transformaré en el señor Veto. No sería la primera vez. Tienes un presidente que no cuenta con la Cámara de Representantes o el Senado, ellos envían propuestas, las vetas y, después de un mes o dos de vetarlo todo, se acercan y cierras un acuerdo.
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.
Pero las midterms no son una elección sino cientos de elecciones. Cada estado tiene sus normas. La carrera es por el Capitolio pero también por 36 cargos de gobernador -mitad azul, mitad rojo- y por referendos locales de los más diversos: aborto, cirugías de cambio de género, impuestos extra a multimillonarios, almuerzos gratis en las escuelas.
Y son elecciones en continuado. Antes de la fecha fijada votaron por correo más de 56 millones de electores y en algunos casos ese voto sigue permitido después. Las urnas abren con el sol en la costa oeste y se cierran con la noche en Alaska.
La composición definitiva del Congreso es incierta durante semanas. Trump tiene hasta diciembre para aprobar normas con la composición actual.
Sería una sorpresa que al final del escrutinio los demócratas no se hicieran de la Cámara de Representantes. Las comisiones cambian de mano habitualmente a mitad de mandato y es posible que comience una saga de interpelaciones que es costumbre aquí.
Los nombres de los demócratas Julián Castro o Gregory Meeks comenzarán a sonar para esos momentos de auditoría a los funcionarios de Trump relacionados con la escena política latinoamericana.
Lo que Trump intentaba eludir es el cambio de poder en el Senado. Si el recuento final confirma las bancas de un triunfo demócrata, en Argentina se volverá a escuchar sobre Elizabeth Warren, que aspira a conducir las audiencias del poderoso comité de bancos de la Cámara Alta. ¿En ese banquillo mediático donde estuvieron sentados Mark Zuckerberg en la realidad y Al Pacino en la ficción podría desfilar Scott Bessent ?
La senadora Warren, cabe recordar, presentó en su momento la iniciativa en términos durísimos conocida como No Argentina Bailout Act para bloquear el paquete de asistencia financiera que salvó a Milei de una grave crisis financiera y una derrota electoral en 2025.
En contraste con estas realidades probables, conviene considerar la personalidad de Trump y su anuncio de profundizar su agenda política pese a la oposición del Congreso. Cuesta imaginarlo en una mansa y concesiva transición de salida. No aspira a un legado institucional, sino a dejar una huella personalísima. Y dos años son un tiempo considerable para intentarlo.
Lo que Trump no podrá evitar es el efecto económico de una derrota. Su gestión consiguió pleno empleo y crecimiento, pero con inflación y una crisis de deuda que viene incubando temores.
El avance demócrata puede sincerar esas dificultades que se reflejan en la suba de tasas de interés, perspectivas de retracción económica y una fuga de inversores de los bonos de mercados emergentes hacia posiciones más seguras.
Quienes se preguntan por el impacto de las elecciones de ayer en Argentina deberían observar esas alertas y no sólo la evolución de las relaciones personales entre Trump y Milei. El Señor Veto puede plantarse con su agenda pero a veces no alcanza con la voluntad.
Cuando Donald Trump irrumpió en la escena política norteamericana algunos analistas lo llamaron “Señor Ruido”. Su talento político siempre fue la disrupción, la capacidad de hacer ruido con algún tema para que todos hablen de él. No de sus argumentos, sino de su persona.
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