Revelaron cuál es la bebida alcohólica que más daño causa en el hígado

La aparición de enfermedades hepáticas viene aumentando y el alcohol es uno de sus principales causantes.

El impacto del alcohol en el hígado sigue siendo una de las principales preocupaciones de salud pública. Aunque la cirrosis hepática se ha asociado históricamente con los hombres, los datos recientes muestran un preocupante incremento de casos entre mujeres y jóvenes. Expertos advierten que, de no tomarse medidas, las enfermedades hepáticas podrían alcanzar proporciones epidémicas en la próxima década.

El hígado, encargado de metabolizar las sustancias tóxicas que ingerimos, sufre daños directos al procesar el alcohol. Durante este proceso, se generan compuestos como el acetaldehído, altamente nocivo para las células hepáticas. A largo plazo, esto puede conducir a afecciones como la esteatosis hepática, que implica acumulación de grasa en el hígado, y eventualmente, a enfermedades más graves como la cirrosis.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que no existe un nivel de consumo de alcohol que pueda considerarse completamente seguro. Incluso ingestas moderadas pueden tener efectos perjudiciales si se mantienen de manera sostenida.


Las bebidas más dañinas


No todas las bebidas alcohólicas impactan al hígado de la misma manera. Aquellas con mayor concentración de alcohol suelen ser más perjudiciales debido a su alto contenido de etanol. Entre las más dañinas se encuentran:

  • Mezcal y tequila: Con un rango de alcohol que varía entre 35% y 55%.
  • Vodka, ron y whisky: Sus concentraciones oscilan entre 40% y 50%.
  • Ginebra: Aunque ligeramente por debajo, se mantiene en un rango de 40% a 47%.

Estas bebidas, al ser consumidas en exceso, aumentan la carga de trabajo del hígado, elevando el riesgo de daño celular y enfermedades hepáticas.


¿Es posible recuperar un hígado dañado?


La buena noticia es que el hígado tiene una capacidad notable de regeneración si se toman medidas a tiempo. Estudios citados por especialistas sugieren que un periodo de abstinencia de dos a tres semanas puede generar una mejora significativa en este órgano. Con varios meses sin consumo, el hígado puede incluso regresar a un estado saludable, siempre y cuando no se haya alcanzado un daño irreversible.

Prevención y moderación

Para proteger la salud del hígado, es fundamental adoptar hábitos responsables:

  • Reducir el consumo de alcohol a un nivel mínimo o eliminarlo por completo.
  • Optar por una dieta equilibrada rica en nutrientes que favorezcan la salud hepática.
  • Realizar chequeos médicos regulares para identificar posibles señales tempranas de daño hepático.

El consumo excesivo de alcohol no solo afecta al hígado, sino que compromete la calidad de vida en general. La prevención y el conocimiento son claves para evitar consecuencias graves a futuro.


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