Al Gobierno de la Provincia de Río Negro y a los señores legisladores
Carlos Pablo
DNI: 12680663
Los sueldos del Estado se pagan el primer día de cada mes. Excelente, señores. Hay obras, más en algunas ciudades que en otras, pero importantes.
Ahora hablemos de quienes sostienen todo eso.
Las alícuotas de Ingresos Brutos llegan al 5 %. Las bonificaciones rondan, en el mejor de los casos, un 30 %, más un 10 % adicional en parques industriales. Mientras tanto, la pequeña y mediana empresa, la que genera trabajo de calidad, obtiene una rentabilidad del 1 al 1,5 % sobre su facturación, sin contar amortizaciones.
Es inaceptable entonces que el impuesto supere varias veces la propia ganancia del empresario. El Estado se queda con más de lo que gana quien trabaja, invierte y arriesga.
El Estado es un socio vitalicio de cada empresa. Cobra siempre, gane o pierda la empresa, venda o no venda. Pero no pone un peso ni asume un solo riesgo. Si el negocio fracasa, el que pierde su capital, su patrimonio y muchas veces su salud es el empresario.
Ingresos Brutos grava lo que se factura, no lo que se gana. Se cobra en cada etapa de la cadena y se acumula en el precio final. Por eso economistas y cámaras de todo el país lo señalan como el impuesto más distorsivo que tenemos.
Y resulta mucho menos aceptable cuando ese mismo Estado gasta en lo superfluo, lo innecesario y lo excesivo. Peor aún: graves inconductas políticas han desembocado en cuestionables actos de corrupción estatal que, a la fecha, no han tenido sanción alguna. Al que produce se le exige todo. Al que malgasta, nada.
¿No sería prudente revisar una carga que está asfixiando a la actividad privada? Quizás a los señores legisladores les falte experiencia en lo privado. Tantos años dependiendo del Estado no dejan imaginar lo difícil que es sostener una empresa.
Recuerdo que cuando Carlos Soria era intendente de Roca y el contador Alejandro Palmieri formaba parte de su gobierno, se gestionó un descuento del 50 % para las empresas de servicios y del 100 % para las industrias. Cuando llegaron a Viedma, el propio Palmieri informó la anulación de esos descuentos.
Producir en Río Negro no debería ser un acto de fe. Tampoco debería ser un castigo.
Carlos Pablo
DNI: 12680663
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