En 1954, atendiendo a la sugerencia del experto en deportes invernales, Hans Nobel, Parques Nacionales organizó la primera Fiesta de la Nieve en el cerro Catedral, otorgando de esta manera un marco festivo a las actividades de montaña que ya comenzaban a transitar sus primeros pasos y a perfilarse como un incipiente atractivo turístico. El evento, de relevantes aspectos deportivos y culturales, cobró jerarquía con la presencia del triple campeón mundial de esquí Stein Eriksen.
Diez años más tarde su organización es compartida con la Dirección Municipal de Turismo, incluyendo en el programa el 23 Campeonato Argentino de Ski y el 23 Kandahard de los Andes.
A las competencias nacionales e internacionales de esquí, se sumaron en 1965 la retreta del desierto, el concurso de esculturas de nieve, la cacería del zorro sobre esquís y el tradicional desfile de carrozas que aún perdura en la memoria de los antiguos pobladores.
En su recorrido hasta 1970 la fiesta fue cobrando relevancia a través del programa de actividades que aumentaba en calidad con competencias automovilísticas, festivales folklóricos, elección de la reina de la nieve y del chocolate, exhibiciones de acrobacia aérea, muestras artesanales, concurso de tejidos regionales y de hacheros, entre otros entretenimientos.
Vista la importancia que fue adquiriendo, en 1971 el Poder Ejecutivo Nacional, decretó a Bariloche como sede de la I Fiesta Nacional de la Nieve, cuya organización por esos días recayó, exclusivamente, sobre la dirección municipal de Turismo.
Año tras año los decretos de Nación fueron ratificando a la ciudad como sede del evento. En tal sentido, en 1978 la gobernación de Río Negro estableció la creación e integración de la Comisión Permanente Organizadora de la Fiesta de la Nieve con sede en la ciudad. Finalmente, en 1979, se declaró con carácter “anual y sucesivo” a la Fiesta Nacional de la Nieve y a Bariloche como su “sede permanente”.
Si bien cada año la programación brinda nuevas y diferentes alternativas, a partir de ese momento y con el objeto de promocionar la participación activa de los vecinos y turistas, se distinguen tradicionales ceremonias que ya constituyen un clásico de esta fiesta blanca: la bajada de antorchas, el concurso de hacheros, la carrera de mozos, la fiesta del chocolate, el concurso del pulover, la entrega del premio Estrella de Nieve, el concurso de radioaficionados, la carrera de periodistas, música popular y espectáculos, elección de la reina de la nieve, fuegos artificiales y desfile náutico por las aguas del Nahuel Huapi a la altura del Centro Cívico, con embarcaciones totalmente iluminadas.
MEA CULPA
Resulta imposible negar que en los últimos años la fiesta ha ido perdiendo brillo y calidad y prueba de ello son los programas deslucidos, en especial a lo que hace al show central que no logra cautivar a una audiencia multitudinaria, y los acuerdos económicos desventajosos para el erario público.
Hay quienes argumentan que su decadencia radica en que aún no se define cual es su “leitmotiv”: el mero esparcimiento de la población residente y el turista ó la proyección comercial de la imagen local. Otros con una postura más conciliadora prefieren señalar como compatibles a estos dos aspectos tal como ya lo mencionaba, en 1992, la actualización de la ordenanza que creó a la comisión permanente organizadora. A esta última postura adhieren el ex secretario de Cultura Luis Torrejón, quien estuvo directamente vinculado a la organización del evento durante siete años, y el secretario de Turismo municipal, Juan Carlos Cornelio.
El primero cree que el debate público sobre qué es la fiesta ha caducado. “La fiesta ya se definió, tiene 37 años; yo creo que más que debate tenemos que disfrutarla, vivirla y hacerla”, afirmó. Por su parte, Cornelio puso el énfasis en señalar que “Bariloche ya no es la vieja aldea pujante donde éramos 20.000 habitantes. Hoy tiene trascendencia en el mundo y eso hace que nos tengamos que aggiornar ante una fiesta que indudablemente tiene una trascendencia promocional y que está para la gente de la ciudad. Existe una simbiosis muy especial. La presentación al país del paquete promocional tiene una impronta muy particular puesto que la fiesta cuenta con el 99% de participantes locales que integran todos sus eventos tradicionales y como combinación también existe la oportunidad de ver un número de artistas de primer nivel en una fiesta tradicional, cumple las dos funciones”.
El mayor escándalo de esta historia de aciertos y desaciertos se registró en la edición del 2005 con la insólita renuncia de la reina electa (la primera en la historia del evento) y los cuestionamientos que debió enfrentar la comisión organizadora por la entrega de un ATN de 46 mil pesos gestionado por el municipio que permitió afrontar los gastos de la televisación por Canal 9, desembolso que en un principio se había convenido por tan solo 10 mil.
Este año los organizadores se propusieron encontrar con suficiente margen de tiempo una productora que se encargue del desarrollo de los espectáculos y la difusión de la fiesta, intentando dejar atrás de esta manera la improvisación que reinó en oportunidades anteriores en donde se priorizó la televisación y la presencia de figuras estelares mediáticas por sobre la fiesta popular y el espíritu de pertenencia a un lugar en el que se hace tributo a la nieve celebrando al invierno y sus bondades.
En este sentido, en los primeros días de febrero se invitó públicamente a presentar proyectos a la empresa marplatense que llevó adelante el festejo el año pasado, News Prom y a un grupo de empresarios local conformado por el ex secretario de Turismo Guillermo Estevez y Alberto Del Giudice y Cali Martínez. Días más tarde se comunicó oficialmente que la firma News Prom, liderada por Guillermo Lensberg, sería quien organizara el show. El grupo empresarial local renunció a la compulsa manifestando su desacuerdo por la metodología de evaluación para designar la mejor propuesta, a la vez que acusó a los funcionarios municipales de “apuntalar a empresarios marplatenses y tener un compromiso moral con el grupo que lidera Lensberg”.
Lejos de terminar allí la saga continuó dos meses más tarde, cuando el grupo Adwise desistió de firmar contrato porque pretendía asegurarse la explotación del evento por tres años y sólo le ofrecieron uno.
Ante la catarata de quejas que surgieron desde diferentes sectores de la comuna, Turismo admitió que lo mejor sería proponer una licitación pública durante el próximo verano. Al respecto, la representante del concejo en la CO, Silvana Camelli, anticipó que “se está trabajando para que el año que viene se llame a concurso de ideas, a licitación pública para que hagamos las cosas más transparente y no demos esta imagen hacia fuera de desprolijidad, de no saber dónde estamos parados y que a último momento tenemos que salir corriendo a ver quién nos va a hacer el show central. Los fuegos artificiales, el escenario, el sonido tienen un costo altísimo que ameritan la búsqueda de sponsor, y no se hacen con dos meses de anticipación si se quiere hacer algo bien”.
Faltando apenas 70 días para la concreción de la fiesta, la comisión organizadora creó una subcomisión para evaluar y realizar los contactos pertinentes con otras firmas productoras.
Torrejón consideró que no es conveniente pasar la fiesta para setiembre habida cuenta de su carácter promocional. Hacerla al final de la temporada no tendría sentido. La titular de la subsecretaría de Cultura, Susana Vega, ratificó esta postura aseverando que “la fecha es junio, nosotros tenemos que promocionar la temporada”. No obstante, dejó abierta la puerta para hacer un acto de cierre de la temporada en la fecha cuestionada.
En contraposición, Camelli dijo no estar de acuerdo con que se lleve a cabo en junio. La edil considera más lógico para Bariloche cambiar la fecha, ya sea para agosto ó setiembre, en orden de contar con más tiempo para la organización. Admitió que los inconvenientes suscitados con las diferentes empresas generó un desgaste y una pérdida de tiempo. Otro tema que puntualizó es el pequeño presupuesto con el que se cuenta. Según detalló, 100.000 pesos corresponden al municipio, 15.000 aporta la provincia y aparentemente Nación confirmó 60.000. “Con ese dinero no es mucho lo que se puede hacer”, afirmó.
Finalmente, el 25 de abril, luego de analizar cuatro propuestas, la comisión organizadora resolvió que la empresa Merlín, quien trajo meses pasados al puertorriqueño Chayane, será la encargada de organizar los eventos centrales del festejo. Se desconocen aún los nombres de los artistas que engalanarán la celebración. También se confirmó la fecha, entre el 17 y 22 de junio. Como elemento novedoso, este año se anexará un espectáculo de patinaje sobre hielo y, lo que quizás muchos estaban esperando, se reeditará el desfile de carrozas.