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Jueves 27 de octubre de 2005
   Cultura y Espectaculos

"De a poquito se pierde la raíz"

César Salgán dará un recital con el Nuevo Quinteto Real en Roca. Antes de su arribo charló con "Río Negro" sobre la actualidad del tango.

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Salgán, De Lío y el Nuevo Quinteto Real brindarán un recital el sábado en Aquelarre.

Formado en 1960, amalgamando el talento de inquietos solistas y directores, el original Quinteto Real rompió con la estructura de la orquesta tanguera tradicional, integrado hasta el '69 por los maestros Horacio Salgán en piano y arreglos, la guitarra de Ubaldo de Lío, Pedro Laurenz (1902-1972) en bandoneón, el violín de Enrique Mario Francini (1916-1978), y sucesivamente por los contrabajistas Rafael Ferro, Quicho Díaz y Omar Murtagh.

En la década del 80 por -además de Salgán y De Lío- el bandoneonista Leopoldo Federico, Antonio Agri (1932-1988) en violín y Angel Ridolfi en contrabajo; en los noventa, se incorporaron Néstor Marconi en fuelle, el violín de Julio Hermes Peressini y Oscar Giunta en el bajo; y desde marzo de 2004 con De Lío firme en la viola, más Peressini, Carlos Corrales en bandoneón, Angel Bonura en contrabajo y César Salgán en piano.

El Nuevo Quinteto Real, continúa el trabajo de sus predecesores, cuyos recitales y discos, como representación del tango más exquisito, auténtico y refinado, son buscados en todo este mundo globalizado.

"En la presentación del sábado en Roca Julio Peressini no será de la partida porque toca en la primera fila de violines de la Orquesta Estable del Teatro Colón y será reemplazado por Miguel Bertero", anticipa César al inicio de la charla con "Río Negro" sobre el presente del tango, símbolo de identidad fundamental para Argentina, en particular para Buenos Aires. "Por suerte e uno de los estilos que se siguen manteniendo. Con el correr de los años, mientras los países van perdiendo su música folclórica, el auge del tango perdura. Desde ya que han aparecido cierto tipo de agregados que lo empiezan a desvirtuar un poco. Pero el peligro no es tanto ahora, sino en un par de generaciones más".

- ¿El uso de la electrónica?

- No tanto por ella en sí, sino por perder los requisitos básicos del ritmo. Los estilos folclóricos están marcados básicamente por la cuestión rítmica, casi todos han nacido de la danza. Entonces, si eso se cambia por completo, afecta. En las generaciones que tocamos ahora, hay grandes músicos, chicos jóvenes muy buenos, que tuvieron y tienen el influjo de los grandes maestros, pero también existe una corriente que si transforma en influencia para venideras generaciones que a su vez corrigen los que ahora están escuchando, llegará un momento en que se alejará demasiado del tango. Es el único temor que tengo.

- Ustedes se formaron con tu padre (Horacio), Ubaldo, los Osvaldos Fresedo y Pugliese, Laurenz y maestros anteriores. ¿Hay hoy, referentes como esos?

- Para cambiar algo o agregarle, aportarle cosas, pri

mero hay que conocerlo. Yo no puedo pensar en tocar mañana música japonesa sin entender sus raíces. Recién de ahí en más, debe aparecer el aporte personal sin que la necesidad sea cambiar por completo. Alguien puede tener un estilo sin modificar el género hasta el punto que no se reconozca lo que toca.

- Astor Piazzolla modificó en tango sin que perdiera su identidad.

- Exactamente, y su música no tiene relación con Juan D'Arienzo. Hablo de que el género tango abarca un rango bastante amplio en el cual uno se puede mover, pero, también ciertos límites. Hay que considerar que no es tan sencillo hacer las cosas después de los grandes maestros que hubo.

- Es casi una regla que quienes se dedican al tango sean más conocidos en el exterior, trabajen más afuera que acá. ¿Se requiere una tarea mayor en nuestro país para que esas raíces, las esencias que mencionabas, sean reconocidas entre nosotros?

- Pasa que las modas tienen difusión, no digo aceptación, y eso genera caminos. Pongo un ejemplo, hace unos quince años, cuando se escuchaba un grupo brasileño, se reconocían las influencias de la música y de quienes la tocaban, por más que fueran jóvenes; se distinguía el origen. Lo mismo pasaba con la música española donde se veía algo de flamenco atrás, etc.

Hoy, cuando oímos a los grupos populares jóvenes, cuesta definir si son de Brasil, de Argentina, de España o de México. A eso me refiero. S ha empezado a globalizar, el estándar se impone y los patrones se achican cada vez más o a ser más comunes para todos; todos usan los mismos. Y de a poquito se pierde la raíz de cada lugar.

Me resulta difícil escuchar cosas nuevas en jazz y parecer que se estuviera diluyendo para los norteamericanos. Estuvo en Duke Ellington, después Miles Davis, Chick Corea...

- Weather Report.

- Y después cuesta encontrarlo. Al menos en lo que llega a nuestro país. Parece que la globalización maneja todo para que vaya siendo un poquito más común a todos. Mientras que antes, para ejecutar jazz -sigo con el ejemplo- era muy difícil; se podían tocar las notas, los temas, pero el estilo no sonaba. Faltaba algo que sólo ellos tienen. Lo mismo ocurre con la música brasileña y el tango. El acorde puede estar pero la gracia particular de cada género, no. Eso hay que cuidar.

Ni hablar que todo aporte musical es bienvenido y de la cantidad de jóvenes que se acercaron al tango. En estos momentos están saliendo casi más tangueros que músicos de rock. Ese aspecto estimula.

Yo tengo 47, pero soy un poquito conservador con la música, lo que no significa que me relacione con la década del cuarenta. Para ser moderno, no tengo que ser del 2005. Ninguna de las dos cosas son así de tajantes. Pero, me he criado escuchando la música de papá y por una cuestión de costumbre, mi tendencia o mi gusto musical va hacia ella.

- En este camino de mantener la esencia tanguera o de aportar sin que se pierda, ¿cuál es la contribución del Nuevo Quinteto?

- Su función, en estos momentos, es mostrar la música y los arreglos de mi padre. Mi idea es agregar cosas nuevas, arreglos y temas que van a girar dentro del estilo del quinteto. Es una continuidad. Mientras se mantiene ese estilo, iremos mechando o intercalando algunas producciones nuevas. Ocurre que para hacerlo, deben tener el nivel de lo que ya está hecho, por eso no doy garantía de que el cambio suceda algún día...

- ¿Modestia?

- No, ¡ojalá fuera! Escribir melodía, luego de lo creado por Aníbal Troilo hasta Carlos Gardel, no es sencillo. Si vamos a mezclar arreglos de Horacio Salgán con los míos, deben estar relativamente equilibrados para que formen parte de un contexto.

- ¿Lo están?

- No lo sé, todavía. No lo creo. Por ahora sigo trabajando el repertorio de mi padre.

EDUARDO ROUILLET

 

 

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