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Quiroga volvió a su despacho
después de 76 días
El jefe comunal desvinculó su retorno de las negociaciones con el gremio municipal.
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| Un sonriente
Horacio Quiroga se mostró en su despacho después
de 76 días. |
NEUQUEN (AN)- A partir de ayer
el intendente Horacio Quiroga volvió a ocupar su despacho
en el segundo piso del edificio municipal, tras 76 días
de ausencia. El mandatario, que recalcó que el alejamiento
de su oficina no le impidió ejercer sus funciones, desvinculó
su retorno al municipio de las negociaciones con el gremio
Sitramune y fundamentó su actitud en "una decisión
personal".
"Es una decisión personal, de la misma manera que durante un tiempo decidí no concurrir a la municipalidad teniendo en cuenta que había acciones muy fuertes, actos vandálicos, e interpreté que mi presencia podía exacerbar los ánimos", explicó Quiroga. El intendente sostuvo que su alejamiento "en su momento fue un aporte para distensionar las circunstancias" y aclaró que "en ningún momento este conflicto significó que la gestión estuviera parada". Quiroga aclaró que su vuelta al despacho oficial es un acto que no está relacionado con el debate salarial con el gremio municipal "porque aún no sabemos si vamos a poder resolver esta situación. Esta fue una decisión tomada al margen del conflicto, es más, mi gabinete se enteró hoy (por ayer) de mi resolución", relató el intendente. Sin embargo, resulta evidente que el clima de tensión que reinaba en el municipio se ha aplacado. En la mañana de ayer, cuando Quiroga entró al municipio, no hubo agravios ni incidentes. "Es más, al ingresar me encontré con la sorpresa de haber sido aplaudido", relató el intendente.
Quiroga destacó que el nivel
de obras públicas se mantuvo y hasta creció durante
el conflicto, y afirmó que en los últimos dos meses
estuvo dedicado a garantizar las obras de pavimentación,
a firmar los contratos para la construcción de tres desagües
pluviales, a la instalación de la red de gas, e inspeccionando
las obras de remodelación de la delegación municipal
del Barrio Progreso.
En ese lapso, el Museo Nacional de Bellas Artes, los edificios de las subsecretarías de Servicios Públicos y Acción Social "y principalmente la calle" se convirtieron en despachos provisorios del representante del Ejecutivo municipal. "Nunca fui ni seré u intendente de escritorio", sentenció Quiroga, "yo siempre estuve trabajando, la gestión nunca se detuvo". El intendente neuquino anunció que en tres días terminará lo que él denominó "veda climática" y comenzarán las tareas de bacheo para tapar los pozos que se adueñaron de las calles. Es quizá, este aspecto, uno de los que más se notan desde que empezó el paro. El otro es la falta de mantenimiento en las plazas. En el resto de los servicios prestados por la municipalidad la huelga pasó prácticamente desapercibida para los vecinos.
La llegada de Quiroga al Palacio
Municipal sorprendió a los trabajadores que mantienen
ocupado el edificio desde hace 76 días. La primera reacción
de los manifestantes fue aplaudir, quizá porque aprueban
que cumpla sus funciones en la intendencia o quizá por
una cuestión de ironía, juzgaron los observadores.
Pero el intendente juega a más. Haciendo gala del restablecimiento
de su autoridad, convocó a la prensa, hoy, en la Sala
de Situación del Palacio Municipal, como si nada pasara
y la actividad fuese normal.
Las negociaciones siguen estancadas
NEUQUEN (AN).- Las negociaciones
se encuentran en punto muerto pero de todas maneras el gremio
municipal (Sitramune) y el Ejecutivo Municipal continúan
buscando un acuerdo, con el obispo Marcelo Melani como testigo
mudo de las discusiones.
Las posiciones siguen lejanas,
aunque anoche se abrió una nueva posibilidad de trabajo
que podría zanjar las diferencias. La reunión pasó
a cuarto intermedio hasta el mediodía de hoy.
"Nuestra vocación es seguir
dialogando y encontrar una salida a un tema tan difícil",
indicó el secretario de Servicios Públicos Carlos
Yanes. Se disculpó de no dar pistas del posible acercamiento
a fin de "no entorpecer una posible salida del conflicto".
Sólo dijo que "vamos a estudiar una variante de trabajo"
que, de ser satisfactoria, podría poner punto final a
la prolongada crisis.
A la luz de la nueva situación
es fácil deducir que la oferta del Ejecutivo no conformó
a Sitramune y que la contraoferta del gremio tampoco satisfizo
al gobierno local.
En estos dos meses y medio el gremio
no ha dado muestras de flexibilizar su pretensión de
250 pesos de incremento en el sueldo básico. Ni el municipio
de ofrecer más de 160 pesos, aunque cedió terreno
en reivindicaciones laborales gestionadas por la organización
sindical. entre otras, se ha comprometido a no echar a los
huelguistas y a reincorporar a contratados.
Desde el miércoles el Obispado
oficia de escenario de estas negociaciones con los buenos
oficios del obispo Melani, por iniciativa del prelado. Su
función se limita, ha dicho, a acercar a las partes y
no a mediar entre ellas dado que la "Iglesia está alcanzada
por el conflicto" dado que se extiende a muchos de sus fieles.
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