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Domingo 24 de abril de 2005
   Vida Cotidiana

"¿Dónde está el próximo Einstein?

Investigadores se preguntan si habrá otra capacidad intelectual similar.

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Se cumple el centenario de la publicación de la 'Teoría de la relatividad', de Einstein.

Una mente privilegiada como la del científico Albert Einstein no es algo que se dé con demasiada frecuencia. Pero al cumplirse el centenario de la publicación de su 'Teoría de la relatividad', y 50 años desde su desaparición, son muchos los investigadores que se preguntan si habrá alguien, en los próximos años, con una capacidad intelectual de la talla del físico alemán.

Quizá aun pasen varias generaciones antes de que lo veamos, dicen los analistas de diarios como el The New York Times. De hecho, más de 200 años separan a Einstein de su principal rival, Isaac Newton.

Para que salga otro científico de la talla intelectual de Eistein, lo primero que se necesita es que se cree "un nuevo tipo de matemáticas", con problemas que tengan que ser resueltos por los científicos. Además, la Física es un campo hoy muy distinto al que investigó Einstein.

Sobre todo, por el hecho de que las personas que se dedican a este campo no suelen hacer sus investigaciones de forma individual. Muchos de ellos trabajan en grandes laboratorios, como el CERN en Suiza, donde, por ejemplo, más de 100 físicos de todo el mundo colaboraron en un estudio en el acelerador de partículas sobre colisiones de átomos. En el caso de encontrar resultados positivos, tardan años en publicar sus conclusiones, que suelen firmar equipos de varias personas. Parece difícil imaginarse a Einstein trabajando de esta manera.

Otro de los problemas es la educación, que hoy en día no tiene nada que ver con la que se impartía en Alemania o Italia durante los años de estudiante de Einstein, a finales del siglo XIX. Según el historiador Don Howard, de la Universidad de Notre Dame, para el alemán fueron básicos "los tres años de formación filosófica que recibió en la enseñanza primaria, que le enseñaron cómo pensar de forma independiente y abstracta sobre conceptos como el tiempo o el espacio".

Hoy en día, las Universidades 'producen' millones de físicos cada año, aunque la gran mayoría de ellos no encuentra trabajo en sus campos de investigación, por lo que se ven obligados a buscar empleo e empresas de tecnología, donde sus habilidades analíticas pueden dar mayores rendimientos monetarios, pero muchos menos intelectuales.

Para los pocos físicos que aún siguen tratando de abrirse camino en la investigación, quizá convenga recordarles que Einstein publicó cinco artículos que "cambiaron la concepción de la Física" en 1905 en la revista 'Annalen der Physik'. El alemán envió sus páginas manuscritas, llenas de cálculos en los bordes y sin apenas anotaciones bibliográficas. "Hoy en día recibimos miles de informes como esos", dice el físico Brian Greene, de la publicación de la Universidad de Columbia. "La gran mayoría de ellos acaban en el cesto sin casi mirarlos".

Era un alumno un poco difícil

De la infancia de Einstein se sabe que le costaba realizar amistades, debido a su carácter retraído y tímido, por lo que era visto por sus profesores como un alumno difícil y poco dado a integrarse. Sus malas calificaciones abundaban en este punto de vista, suspendiendo los exámenes de ingreso al Politécnico de Munich. Gustaba de componer melodías en el piano de su madre, que luego tarareaba mientras caminaba por la calle. En un segundo intento, logró aprobar el examen de ingreso al Politécnico, mejorando algo su expediente universitario al lograr una media de 4,91 puntos sobre 6 posibles.

Sin embargo, su tesis doctoral, titulada "Una nueva determinación de las dimensiones moleculares", no causó la más mínima impresión al tribunal que la juzgó. Siempre solitario, solía pasearse interpretando piezas de Mozart en un viejo violín.

Su licenciatura en Física la obtuvo a los 21 años, tras lo que intentó desempeñar la enseñanza. Sin embargo, el camino no le resultó fácil, pues sus métodos didácticos eran tenidos por heterodoxos, lo que le hizo perder tres empleos. A los veintitrés años nada hacía presagiar una carrera brillante por parte de Einstein, pues sólo había conseguido emplearse como examinador en una oficina de patentes de Berna. En apenas dos años la vida de Einstein daría un giro radical. En 1905, la publicación de su artículo "Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento" sentó las bases de una teoría que revolucionará la ciencia contemporánea y aun la realidad del mundo actual.

 

 

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